Ojo con las cataratas este Día Mundial de la Salud #Ciencia

Con motivo del Día Mundial de la Salud, conmemorado cada 7 de abril, Expertos en Salud Visual resaltan la importancia de la salud visual, ya que las afecciones visuales se catalogan como “discapacidades” por el impacto que tienen en el ritmo y calidad de vida de las personas en sus actividades cotidianas. 
El Día Mundial de la Salud tiene lugar debido al aniversario de la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien indica que los errores de refracción no corregidos y las cataratas no atendidas son las causas principales de discapacidad visual1. 

Una catarata se presenta cuando el cristalino (lente interno del ojo) pierde flexibilidad con el paso del tiempo, provocando su opacificación y endurecimiento, afectando la visión de quien la padece. En la mayoría de los casos sucede por el envejecimiento natural y paulatino del ojo, como lo haría cualquier otro órgano del cuerpo con la edad. La catarata se presenta en el 70% de las personas mayores de 75 años, aunque en diferente grado de severidad. También se pueden presentar a una edad más temprana, ya sea adquirida de manera congénita, por algún traumatismo que afecte las estructuras de los ojos o por uso de corticoides, aunque no sucede de un día para otro. 

Datos de la OMS indican que más del 80% del total mundial de casos de discapacidad visual se pueden evitar o curar1, por lo que el Dr. Luis Antonio de Alba, Experto en Salud Visual de la clínica Omnilaser recomienda: “Para preservar nuestra salud visual, tanto de agudeza visual como de estructuras oculares, es necesario hacerse una revisión oftalmológica integral mínimo una vez al año, para detectar oportuna trastornos como la miopía, astigmatismo, hipermetropía, o en casos más graves, padecimientos como cataratas, que son causa de ceguera. Mientras más pronto sea el diagnóstico, mejores probabilidades hay de un resultado positivo en el tratamiento”. 

La catarata es una de las causas principales de ceguera en México, con la particularidad de que es un tipo de ceguera reversible, es decir, que se puede curar. Por medio de un procedimiento quirúrgico se puede cambiar el cristalino dañado por un lente intraocular nuevo y así, recuperar la vista en su totalidad.

Al respecto, comenta el Dr. de Alba: “La única forma de corregir una catarata es por medio de cirugía, ya que no hay otra manera de tener acceso al cristalino. Técnicas como la facoemulsificación son menos agresivas y por ello, la recuperación es más rápida. Al retirar el cristalino dañado, se reemplaza con un lente intraocular nuevo previamente medido y graduado. Está cirugía está indicada para eliminar la opacidad de la visión y mejorar la nitidez, pero no precisamente para corregir defectos de refracción. Para eso existen otras tecnologías como VisuMax, que con su Sistema de Mínima Invasión por Laser (SMILE por sus siglas en inglés) trabajan sobre la córnea de forma totalmente computarizada sin cortes, sin dolor y sin recuperaciones prolongadas.

Vivimos en una época donde la tecnología en el ramo de la oftalmología está muy avanzada y es muy eficaz”. 

De acuerdo con datos de la OMS, la prevalencia de las discapacidades visuales ha disminuido en los últimos 20 años gracias al desarrollo socioeconómico en general, actuación de la salud pública, aumento de los servicios de atención oftalmológica disponible y el conocimiento por parte de la población de las soluciones a los problemas relacionados con la salud visual, por ejemplo, de las cirugías. Sin embargo, se calcula que el número de personas con discapacidad visual podría triplicarse debido al crecimiento de la población y a su envejecimiento. Por ejemplo, para 2050 podría haber 115 millones de personas ciegas, en comparación con los 38,5 millones de 20201.

En palabras del Dr. de Alba, “La salud visual cada vez cobra más importancia dentro del panorama de salud en general, aunque aún tenemos mucho que hacer como país en materia de prevención. Siendo que gran parte de las afecciones visuales son evitables y/o corregibles, demos el valor que se merece a las revisiones oftalmológicas periódicas para tomar decisiones informadas sobre la mejor opción de tratamiento”, concluye. 

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