Jo Ractliffe: la memoria de lo que fuimos y pudimos ser #Businessart

La memoria es el ingrediente que define a individuos y comunidades por igual, crea lazos a través de experiencias compartidas y enemistades por conflictos del pasado que siguen vigentes. Los recuerdos, las imágenes fragmentadas de lo que fuimos, son el único apoyo que tenemos frente a la incertidumbre de nuestro presente y del futuro más inmediato.

En 1961 nació en Cape Town, Sudáfrica, la fotógrafa Jo Ractliffe; cuatro años más tarde, tuvo lugar uno de los conflictos armados más determinantes de la segunda mitad del siglo XX africano, la llamada Guerra de la frontera, que devastó vidas, territorios, dividió a poblaciones enteras frente al absurdo cobijo del racismo, llegando a involucrar a instituciones internacionales por los sanguinarios métodos de represión utilizados por ciertos sectores políticos y convirtiendo a la región del sur de África, en un escenario en el que se jugaban cuestiones que iban más allá de una frontera, algunas de éstas relacionadas directamente a la Guerra Fría.

Ractliffe vive esos momentos de forma escueta, con memorias ajenas, narrativas descafeinadas creadas para no destruir la inocencia de una niña. Habiendo crecido, la fotógrafa viaja a Angola y la región donde se vivían aún los estragos de ese conflicto. Los paisajes que captura con su cámara son un testimonio visual de los excesos del pasado: prendas sin cuerpos y solitarios letreros que advierten que ese desolado páramo tiene o tuvo algún dueño.

Para Ractliffe, la memoria juega un papel muy importante en su obra, ya que las fotografías pueden capturar momentos que el presente desecha inmediatamente, imágenes que hablan sobre aquello que quizá está fuera del marco de la misma toma. Su obra comenzó como una crónica de su propia vida, como un álbum familiar que poco a poco se trasladó de la experiencia individual a una más universal, reconstruyendo así, con los esquirlas de lo que fue, la historia personal y a la vez colectiva.

Sus fotografías han sido exhibidas en importantes espacios culturales alrededor del mundo, incluyendo el MET de Nueva York; el Peabody Essex Museum, en Salem, Massachusetts; en la Foundation A. Stitching, en Bruselas, e incluso su obra ha llegado al Museo Tamayo de Arte Contemporáneo como parte de la exhibición Juicios Instantáneos. Es fundadora y curadora del Joubert Park Project, una iniciativa artística local en Johannesburgo, ciudad en  la que reside y trabaja desde hace años, además de ser acreedora a numerosos reconocimientos, incluyendo el FNB Vita Art Prize y finalista en el reconocido Daimler Chrysler Award for Creative Photography en 2003.

La fotógrafa sudafricana volverá a México como parte del proyecto Hacer Noche con la exhibición Hay tiempo, no hay tiempo en el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, en la ciudad de Oaxaca, Oaxaca. La exposición –que estará abierta al público del 10 de noviembre de 2018 al 5 de febrero de 2019– está curada por Josh Ginsburg y presenta una revisión meticulosa de la obra de Ractliffe, incluyendo algunas de sus obras más emblemáticas, además de material inédito que genera una reflexión sobre el trabajo de esta artista africana sobre la práctica de la fotografía, sobre la juventud, el envejecimiento y la enfermedad.

Partiendo de la amplia reflexión de Hacer Noche sobre espacios de transición, transformación y liminalidad en la vida y la muerte, Hay tiempo, no hay tiempo es una puesta en abismo respecto a cómo nos definimos como personas a través de lo que somos, fuimos y podemos ser, buscando crear una tensión entre las dos posibilidades del título de la exhibición: el sentimiento de urgencia e inmediatez y la sensación de que hay un tiempo y un espacio dedicado a la espera.
Las exhibiciones de Hacer Noche se inaugurarán en diversos espacios de la ciudad de Oaxaca del 4 al 10 de noviembre, y estarán abiertas hasta el 5 de febrero de 2019, incluyendo a más de 200 obras de artistas como William Kentridge, Marlene Dumas, Moshekwa Langa, Kemang Wa Lehulere y Ernest Mancoba, entre otros más.